"¿Qué debo decir de él? Se me han agotado las palabras. Recuerdo que cuando lo hice debutar era un chico alegre, despreocupado. Le hacÃan hacer todo y él no decÃa nada y marcaba goles. Quizá ahora no es tan despreocupado como antes y no deberÃa demostrar quien es. Tiene clase y es un buen chico. Cuando era joven pensabas que quizá en seis meses cambiarÃa, pero el tiempo pasa y muy rápidamente. Pienso en Adriano, por ejemplo, que parece que fue ayer cuando debutó y después han comenzado los problemas, y seguÃas esperándole. Lo esperabas y los años pasaban. Por ello Mario debe entender que el tiempo es inexorable y que no espera a nadie".
"¿Qué debo decir de él? Se me han agotado las palabras. Recuerdo que cuando lo hice debutar era un chico alegre, despreocupado. Le hacÃan hacer todo y él no decÃa nada y marcaba goles. Quizá ahora no es tan despreocupado como antes y no deberÃa demostrar quien es. Tiene clase y es un buen chico. Cuando era joven pensabas que quizá en seis meses cambiarÃa, pero el tiempo pasa y muy rápidamente. Pienso en Adriano, por ejemplo, que parece que fue ayer cuando debutó y después han comenzado los problemas, y seguÃas esperándole. Lo esperabas y los años pasaban. Por ello Mario debe entender que el tiempo es inexorable y que no espera a nadie".

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