“Es difÃcil para mi escribir estas letras. DifÃcil porque me acuesto y me levanto entre lágrimas sin terminar de asimilar que ya no esté a mi lado, y lo que es más difÃcil aun, saber que no lo volveré a ver más, al menos no en esta vida. Me doy cuenta, en estos dÃas más que nunca, que estamos de paso, que no podemos hacer planes más allá del aquà y el ahora. Muchas veces hablé con Fran de lo efÃmero de la vida, de que hay que disfrutar, vivir. Él nunca le dio importancia a la muerte, me solÃa decir que para morirse solo hay que estar vivo y que al final todos iremos al mismo sitio. Supongo que el hecho tan duro que le supuso la muerte de su padre le hizo ver la vida de otra forma, y la muerte también. Quien conoció a Fran sabe de sobra como era. Su amor a su Linares, a sus colores, a su gente. Fran tenÃa la sangre azul, porque él era simplemente especial. Como amigo era un diez, siempre pendiente de todos, siempre preocupado por todos. Incluso estos dÃas, estando de vacaciones, me decÃa “voy a escribir a tal o a cual a ver si está y los vemos”, siempre pendiente de todo el mundo. Si venÃa alguien nuevo al equipo, él era el primero en acogerlo y hacerle sentir como en su casa. Asà era Fran, todo corazón. SufrÃa cada derrota como si fuese un descenso, los domingos ya fuese porque empatasen, perdiesen, o no se hubiese visto bien él mismo, no se le podÃa hablar. Era exigente al máximo en su trabajo, y esa exigencia le costó la vida. Murió por su Linares, al igual que vivió por él.
Pocos sabemos lo que sufrió esta temporada pasada al no poder dar el 100. Asà era Fran. Mientras muchos le decÃan que la categorÃa le venÃa grande, yo sé que le venÃa pequeña, aunque no haya tenido tiempo de demostrarlo, porque a él todo le venÃa pequeño, porque él era demasiado grande. Como hijo y hermano siempre fue otro diez, quiso a su madre como a nadie, aunque no fuese de decirlo cada dÃa, y querÃa, admiraba y se preocupaba por su hermano cada dÃa. Se ha ido alguien irrepetible, y no lo digo porque fuese mi pareja, lo digo porque Fran tenÃa esa magia que pocas personas tienen. Jamás pude estar enfadada con él más de dos minutos, me sonreÃa con esa sonrisa suya y ya se me olvidaba todo, tenÃa esa gracia natural que hasta cuando se enfadaba te ganaba. Como pareja, me vais a permitir que no diga mucho más. Quien lo conoce sabe lo discreto que era en su vida personal, no le gustaba poner nada en las redes sociales ni comentar, su amor era de los dos y de nadie más. “El amor no se pregona, se demuestra siempre”, me decÃa. Y me lo demostró hasta el último de sus dÃas. Seguramente si leyese estas letras, me dirÃa: ‘Ya estamos con los romanceos, Lola’. Asà era él, con gracia hasta para quejarse. Pasará mi vida entera y sé que jamas encontraré a nadie como él, ni amaré a nadie como a él. Su bondad, su sonrisa, sus palabras y su amor me acompañarán siempre. Igual que a todo Linares. Por eso os querÃa agradecer, en mi nombre y en el de su familia, tantas y tantas muestras de cariño. Fran se ha ido demasiado pronto, dejándome con muchos planes por cumplir juntos, pero ha dejado un legado, unos valores y un amor que no se perderá nunca. Se fue como lo que es y será, una leyenda. Me ha costado mucho escribir estas letras, pero son tantÃsimas las muestras de cariño que nos llegan que es lo mÃnimo que puedo hacer.
Gracias a todos de corazón", escribe Lola, novia de Fran Carles.

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