Para conquistar los cielos, la Humanidad debió mucho antes soñar despierta debajo de los astros. Desde este 20 de agosto, una estrella largamente soñada corona para siempre el escudo de la Selección Española y bajo su sombra todas las generaciones venideras de jugadoras soñarÔn con alcanzar el cielo.
PodrƔn inspirarse en este equipo para la eternidad que ha culminado su Mundial alzando el trofeo de las campeonas bajo el firmantento austral.
Para la finalĆsima contra Inglaterra, el seleccionador optaba por repetir el mismo once de partida que en la eliminatoria de semifinales frente a Suecia, con la Ćŗnica excepción de la entrada de Salma en punta, retrasando asĆ la posición de Jenni Hermoso con Alexia como reserva.
En cuanto Tori Penso dio el silbatazo, la lucha de poder a poder entre ambos equipos con presión asfixiante se hacĆa patente sobre el verde sidneyĆ©s en el que cada balón representaba una batalla sin cuartel.
EspaƱa dominaba la posesión, pero cada entrega defectuosa llevaba pronto el peligro a la porterĆa de Cata Coll, quien a los cinco minutos detenĆa ya la primera intentona de Lauren Hemp.
Salma se fajaba mientras tanto contra las centrales britÔnicas en un partido de ida y vuelta en el que de nuevo Hemp protagonizaba las ocasiones inglesas, estrellando el balón contra el larguero de Coll poco después del cuarto de hora.
RespondĆa la Selección manejando magistralmente el arte de las triangulaciones con Tere Abelleira sentando cĆ”tedra en la medular. Fruto de la producción en el centro del campo y las aparciones de las laterales, Alba Redondo estaba muy cerca de abrir el electrónico en un balón servido desde la parte derecha.
Era un aviso de lo que doce minutos despuĆ©s iba a acontecer: en una jugada que desde este domingo ya es historia del fĆŗtbol espaƱol, la Selección recuperaba su enĆ©simo balón en el medio, Tere conectaba con Mariona y Ć©sta veĆa la aparición fulgurante de Olga Carmona, quien se internaba por el costado izquierdo y soltaba un zurdazo imparable que hacĆa inĆŗtil la estirada de Earps.
Las abarrotadas gradas del Stadium Australia celebraban el tanto de España y aún estaban cerca de festejar un segundo en una nueva aparición por banda, esta vez la derecha, culminada en un lanzamiento de Salma al poste inglés.

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