El Sábado Santo no fue para nada positivo para el Real Jaén. Más bien todo lo contrario. En el momento más inoportuno de la temporada y en el escenario más inesperado, el conjunto cayó por 2-1 ante el Atlético Malagueño. El colista, ya descendido, crucifica a la escuadra de Manolo Herrero, que perdonó ocasiones muy claras con empate a cero y lo acabó pagando.
Primero, con el tanto de Marcos Rosa, que pudo llegar a maquillar Siverio al filo del descanso al transformar un penalti. Y ya en la segunda mitad, con un via crucis visitante, con el autogol de Mauro Cabello, la expulsión de Mario Martos y el penalti fallado por Alberto Bernardo como estaciones más dolorosas.

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