El mundo es de los insistentes, de los que nunca se rinden. Eso es lo que deben pensar en las oficinas del Barcelona, pues tanto en la directiva como en la secretaría técnica barcelonista aún hay gente que espera que se produzca un milagro y que Cesc acabe vistiendo de blaugrana la próxima temporada pese a las dificultades que impone el Arsenal, que no quiere vender a ningún precio.
De hecho, la razón asiste a los directivos blaugrana, que deben de pensar que más difícil era lo de Ibrahimovic y que, sin embargo, acabó por concretarse.
Así pues, ajenos a los desaires que le llegan al Barça desde Londres, los ejecutivos barcelonistas confían en conseguir el fichaje de Cesc como ese corredor que se recupera milagrosamente en la recta final y sobrepasa contra pronóstico a sus rivales sobre la misma línea de meta.
Así está el tema, pero la fe mueve montañas.
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