"El resultado de la acción debe servir como agravante. No es lo mismo no entrada violenta en la que no vas al balón, debe ser castigada, pero si la consecuencia es importante, debe ser agravante. Es un terreno pantanoso y subjetivo. Pero jugadores que entran de forma tan hartera no deberían tener el mismo castigo que otros. Ayer Rafinha entra y a los dos minutos le cazan. El fútbol tiene pasión pero hay que erradicar este tipo de prácticas. Un partido como el de ayer el Barcelona suele ganar. La Roma levantó el muro y el Barcelona no supo abrir huecos. Pero ayer también estuvo un poco obtuso. Tenía enfrente un equipo correoso y que se plantó como gladiadores, que encontró ese gol de suerte, y perdió por sus propios errores también", dijo Óscar Campillo en Radio Marca.

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