“Vimos el mejor rival al que me enfrenté en un primer tiempo, en el que tuvieron de todo, buen juego aéreo, uno contra uno; fue tremendo, maravilloso, ver a un equipo con la continuidad en la intensidad del juego. Me dejó enamorado, no pudimos responder, pero la reacción a partir del penalti que paró Oblak fue buena. El segundo tiempo fue distinto, más allá de la entrada de Carrasco. El equipo ganó duelos, tuvo transición de defensa y ataque, llegó el gol y luego el partido ofreció la tónica esperada. El final fue precioso para los que lo vieron por la tele. Gran parada del portero, ocho minutos por delante, cinco de descuento... Llegar a la final dejando en el camino a dos de los tres mejores del mundo me pone muy contento”, ha señalado Diego Pablo Simeone, entrenador del Atlético de Madrid.

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