"Prefiero hacer lo que habitualmente se hace en el fútbol: olvidamos y no comentamos porque si lo hiciéramos tendríamos problemas y no quiero problemas. Si tuviera que hablar de las grandes decisiones, y no hablo sólo de las tarjetas rojas, tendré grandes problemas. Los árbitros hacen su trabajo y se van a su casa, no tienen que hablar con los periodistas y se niegan a intercambiar palabras con cualquier persona como yo, que llevo muchos años en el fútbol. Tengo que mantener mi posición que no es nada comparada con la de un árbitro. Y me tengo que marchar para casa y quedarme callado. ¿Mi expulsión? Pedí cinco segundos para hacer una pregunta pero no tuve la oportunidad porque fui expulsado. Intenté preguntar al señor Foy por qué Agbonlahor salió del banquillo, agarró a uno de mis jugadores por el cuello y no vio ninguna tarjeta. No tuve oportunidad de hacer esa pregunta porque fui expulsado", comentó Mourinho.

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