Y ahora me gustaría detenerme en los nombres propios. Mis compañeros. Si cometo el error de dejarme a alguien, pido disculpas de corazón, pero siento que es de justicia dar las gracias personalmente a quienes me han marcado en este viaje. Me emociona recordar cuánto me ayudaron a lo largo de estos tres años compañeros de la talla de Luismi, Alfonso, Einar, Ramón, Dioni, sin pedir nada a cambio. Cuántas conversaciones pasando el semáforo de rojo alarma a verde. Compañeros que he podido disfrutar este último año como Niño, Joaquín, Chupete, Rafa Rodríguez, no sabéis lo especial que habéis sido este año para mí. Compartiendo los momentos más complicados y los más bonitos, hemos disfrutado muchísimo juntos.
Gracias a todos y cada uno de los compañeros que he tenido en este club. Todos, de una u otra forma, me habéis aportado. Gracias por cada entrenamiento, cada viaje, cada conversación en el vestuario y cada batalla compartida sobre el césped. Más que compañeros, muchos de vosotros os habéis convertido en amigos y en una familia que llevaré siempre conmigo. Del mismo modo, me llena de orgullo haber visto cumplir su sueño a los chicos de la casa desde la tercera a la primera categoría del fútbol español. Ver a canteranos como Larru, Ramón, Chupete, Izan, Murillo, Lorenzo, Rafa R, Dani S, Rafita, Carlitos, Ochoa, Recio, Haitam, alcanzar la gloria después de tantísimo trabajo en la sombra es algo que no olvidaré nunca. Lograr el ascenso es una maravilla, pero veros hacerlo con el equipo de vuestra propia tierra es, sencillamente, especial. ¡Lo habéis conseguido!.
A nivel personal, quiero poner en valor la confianza que Loren, Pellicer, Manolo, Kike, Jose María depositaron en mí en un contexto que no era nada fácil para el club. Gracias por vuestra sinceridad y cercanía. Al staff técnico, Julio, Dani, Lizana, Iznata, Caco, Capa, Juan, gracias por el trabajo diario; me habéis ayudado a ser mejor profesional y, sobre todo, mejor persona.
Y, por supuesto, gracias a la afición. Desde el primer día me hicisteis sentir uno más. Habéis estado ahí en los momentos más complicados, llenando La Rosaleda, acompañándonos fuera de casa y demostrando un amor incondicional por este escudo. Vuestra pasión ha sido nuestra fuerza y vuestro apoyo, nuestro motor.
Málaga dejó de ser hace mucho tiempo una simple ciudad para convertirse en mi hogar. Aquí he crecido como futbolista, pero sobre todo como persona. Me llevo amistades, experiencias inolvidables y el orgullo inmenso de haber defendido este escudo y de haber formado parte de una etapa histórica para el club.
Ha llegado el momento de emprender un nuevo camino, pero una parte de mí siempre se quedará aquí, en La Rosaleda, en sus calles y en cada rincón de esta ciudad maravillosa.
Me marcho, pero jamás os diré adiós. Porque cuando una ciudad y un club te marcan de esta manera, el vínculo es para siempre. Gracias por todo, Málaga".

No hay comentarios